Madre soltera con 13 hijos da a luz a cuatrillizos a los 65 años y es criticada por ello

Cuando una mujer decidió tener más hijos a los 65 años, provocó un feroz debate en todo el mundo, y muchos la criticaron por quedar embarazada a esa edad. Pero nada la hizo cambiar de opinión; a su criterio, tenía buenas razones para hacerlo.

Todos tienen derecho a tener una opinión, pero a veces, las decisiones individuales pueden atraer atención innecesaria e invitar a comentarios hirientes y desafortunados.

La historia que compartimos hoy es la de una mujer que valientemente silenció a los críticos y siguió adelante con su polémica decisión.

Decisión inusual

Annegret Raunigk, de Spandau, Berlín, Alemania, era una profesora de inglés y alemán en una escuela primaria, ya jubilada. Estuvo casada en una oportunidad, y hasta hace siete años atrás, era la madre de 13 hijos de cinco padres diferentes.

La mujer alemana llegó a los titulares en 2005, cuando dio a luz a su decimotercera hija, Leila, a los 55 años. Era una madre soltera de una prole enorme y estaba familiarizada con las risas, los llantos y las rabietas de los niños.

Pero en 2015, Raunigk, que para ese momento tenía 65 años, tomó una decisión que una vez más la puso en el centro de atención. Se sometió a una serie de pruebas, solo para poder cumplir el deseo de su hija Leila, que entonces tenía diez años.

Embarazada de cuádruples

Raunigk viajó hasta Kiev, Ucrania, para intentar volver a concebir. Los médicos en Alemania se habían negado a hacerle un tratamiento de FIV; temían que su cuerpo no pudiera sobrevivir al estrés del embarazo y el parto.

En Ucrania, encontró médicos que aceptaron usar un óvulo donado y esperma donado para inseminarla artificialmente, lo que es ilegal en Alemania. Poco después, la jubilada alemana descubrió que estaba embarazada de cuatrillizos.

La mujer admitió que se había sorprendido cuando el ultrasonido reveló que había cuatro embriones creciendo en su útero. Sin embargo, se mostró optimista y confiada de poder cuidar de ellos.

En mayo de 2015, dio a luz a una niña y tres niños prematuros. Neeta, que pesó 0,6 kg, Bence de 0,68 kg, Fjonn de 0,73 kg y Dries de 0,96 kg. Los cuatrillizos permanecieron en incubadoras durante sus primeras semanas en el Departamento de Neonatología del Hospital Charite de Berlín. Los médicos temían que no pudieran sobrevivir.

Deseo de su hija

Los bebés estuvieron conectados a tubos de respiración por mucho tiempo. Dries y Neeta requirieron cirugía, pero afortunadamente, ambos se recuperaron favorablemente.

Después de pasar tres meses en cuidados intensivos, los médicos consideraron que los cuatrillizos estaban fuertes y sanos para salir del hospital con su madre.

Los bebés fueron recibidos calurosamente por su hermana Leila, la misma que había convencido a su madre de buscar un tratamiento de fertilidad en Ucrania porque quería un hermano con quien jugar. Ahora tenía cuatro hermanitos para hacerle compañía.

Críticas

Raunigk, que se centró únicamente en su familia y en cumplir el deseo de su hija, fue criticada por quedar embarazada a una edad avanzada. Compartió que no le molestaba lo que la gente decía sobre su decisión. Además, según recoge Daily Mail, agregó:

“Todo el mundo debería vivir como quiere, pero parece que todos tienen algo que decir al respecto. No se trata de egoísmo. Me gustan los niños, me mantienen joven. Te vuelves más tolerante a medida que envejeces”.

La madre de 17 se convirtió en una de las mujeres más ancianas del mundo con cuatrillizos. Raunigk, que también es abuela de siete, expresó que creía en la filosofía de “vive y deja vivir” y que no estaba preocupada por el debate generado por su decisión.

Enfocada en su familia

A medida que recibía más comentarios negativos, Raunigk continuó defendiendo su decisión. Ella confrontó a sus críticos con estas palabras, según cita DW:

“¿Cómo se tiene que comportar uno a los 65? Ellos pueden verlo como quieran, y yo lo veré como pienso que es correcto”.

A pesar del feroz debate en torno a su decisión, Raunigk dijo que se sentía lo suficientemente en forma y lista para cuidar a todos sus hijos. Planeaba mudarse a la pequeña y tranquila ciudad de Hoexter, en el estado de Renania del Norte-Westfalia, para criarlos.

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