Me desperté por la voz de mi esposo en el pasillo diciendo: “Shhh, ella está durmiendo” – Historia del día

Clara trabaja en un banco como gerente de proyectos, y el último asignado había sido el más difícil de todos. A menudo llega tarde a casa y, a veces, trabaja los fines de semana.

Pero el trabajo es solo una parte de su ajetreada vida. Tiene una casa y un marido, aunque su adorable esposo ya no es tan encantador como solía ser. No contribuye a las tareas del hogar, no cocina, ni va a comprar comida.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Shutterstock.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Shutterstock.

Aiden no parecía escuchar a su esposa cuando le hablaba de sus problemas. “Le conté sobre mi nuevo proyecto y lo abrumada que estaba con el trabajo. Un día llegué a casa a las 9:00 de la noche y lo primero que escuché fue: ‘¿Dónde has estado?’”.

Clara respondió que había tenido mucho trabajo y le recordó que le había comentado que llegaría tarde a casa. Sin embargo, su marido se lo refutó y manifestó que no sabía nada, pues no se lo había dicho.

“Si, lo hice. Un par de veces, de hecho. Es el proyecto en el que estoy trabajando”, comentó.

Aiden la interrumpió y le dijo: “Como sea, Clara. Tengo hambre. ¿Prepararás la cena o no?”. El hombre estaba viendo un partido de fútbol.

Ella solo le contestó que no había mucha comida, que tenían que comprar algo. De inmediato él la mandó a la tienda y dijo que la esperaría frente al televisor.

Clara se perdió en sus pensamientos de camino hacia la tienda. Recordó que Aiden solía ser amable y gentil. Sin embargo, ahora era un hombre exigente que a menudo estaba insatisfecho.

“¿Por qué tardaste tanto? ¡Estoy hambriento!”, dijo el marido de Clara cuando ella llegó a casa. La mujer corrió a la cocina para preparar la cena. Su esposo comió en silencio y volvió a la televisión. No colaboró en nada, la dejó con la cocina sucia. Ni siquiera lavó su plato.

Debido al cansancio que la mujer sentía, no le reclamó. No tenía ánimos de iniciar una discusión. Limpió todo y se fue a la cama.

A la mañana siguiente, Clara apenas podía mantenerse de pie. Tenía la nariz tapada, dolor de garganta y le retumbaba la cabeza.

Aiden le reclamó que se levantara tarde y acto seguido le preguntó por el desayuno. No dio ni los buenos días.

“Me di una ducha caliente y fui a la cocina a preparar el desayuno. Aiden estaba listo para irse y dijo: ‘No importa, eres demasiado lenta. Voy a llegar tarde’. Salió y cerró la puerta detrás de él”.

Clara se sentía tan mal que tuvo que reportarse enferma. Se hizo un té con miel y limón y se acostó nuevamente. En la cama comenzó a pensar en qué momento su marido la había comenzado a tratar mal. No siempre habís sido así.

“Me di cuenta de que no podía recordar la última vez que Aiden me ayudó de alguna manera o simplemente me apoyó con palabras. Incluso cuando se equivocaba, siempre se las arreglaba para culparme. Lloré hasta dormirme”, comentó.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexel.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexel.

Clara despertó por unas voces que venían del pasillo. “¿Está de regreso en casa? ¿Por qué ha vuelto? ¿Quizás olvidó algo?”, se preguntó.

“Fuera, shhh, ella está durmiendo”, escuchó a Aiden susurrar. “Hoy no funcionará”, dijo el marido.

Entonces Clara se levantó, fue a la puerta y la abrió silenciosamente. Quedé atónita cuando vio a una hermosa morena de pie en el pasillo.

“Querida”, dijo, “¿cuándo nos veremos entonces? El fin de semana buscaré pelea con ella y podemos ir de viaje por dos días”, comentó el hombre. La morena saltó de la emoción sobre sus brazos y Aiden le pidió que hiciera silencio.

Clara no podía creer lo que veía, así que volvió a la cama. Lo sintió como un mal sueño. Le indignaba que no se escondieran. Luego pensó en hacer que ese hombre aprendiera una lección.

La gerente de proyecto comenzó a cuestionarse muchas cosas. Pensó en lo que hacía y por qué se dejaba tratar de esa manera por su marido. Se suponía que Aiden debía amarla y tratarla bien. Pero eso no ocurría.

Clara tenía un plan. Tan pronto como Aiden salió de la casa, de repente se sintió mejor. Llamó a alguien para que cambiara la cerradura de la puerta. Total, ese apartamento le pertenecía a ella.

Luego recogió todas sus pertenencias, las empacó en maletas y cajas de cartón. Caminó por la casa para ver si había algo más que fuera de él.

“Tomé todo lo que pertenecía al hombre y lo empaqué; no quería nada que fuera suyo en mi apartamento. No quería ningún recuerdo de él allí ni nada con su energía. Solo quería que dejara mi vida para poder seguir adelante”.

Clara pasó casi todo el día empacando sus cosas hasta que llegó a casa del trabajo y escuchó el timbre de la puerta. “¿Qué pasó con la cerradura? ¿Por qué no funcionan mis llaves?”, preguntó Aiden.

“¡Ni siquiera me saludaste!”, comentó Clara. Luego su marido expresó: “¿Qué es esto? ¿Qué está pasando, Clara?”, exclamó mientras señalaba sus cosas.

“Aquí es donde te vas, Aiden. Ya he terminado contigo. ¡Toma tus cosas y vete con tu amante al infierno! ¡Quiero el divorcio!”, puntualizó la mujer.

Aiden la miró como si no reconociera a la mujer que estaba el cuerpo de Clara. Seguro se preguntó qué había pasado con la esposa tranquila y sumisa que tenía.

“Aiden, lo sé todo. No me amas, solo me estás usando. Vete y no vuelvas. ¡No te perdonaré!”, expresó.

El hombre la miró con incredulidad, le dijo que se iría, pero que se arrepentiría de cada palabra que había dicho. Paró un taxi, subió sus cosas y se fue.

Al día siguiente Clara solicitó el divorcio y, un mes después, fue oficial. Aiden no podía creer lo que había pasado. Intentó varias veces hablar con ella, pero siempre se negó.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexel.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexel.

Desde el día en que Aiden dejó el apartamento, Clara se sintió diferente. Era una nueva mujer. Ahora se cuida y se ama. No permite que nadie la menosprecia o le falte el respeto.

Comenzó a asistir a terapia y su psicólogo la está ayudando a sanar todas las heridas que le dejó esa relación abusiva.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

  • Nunca es demasiado tarde para dejar una relación tóxica: Clara tardó algún tiempo en reconocer que estaba en una relación abusiva. Pero el engaño de Aiden fue la gota que colmó el vaso y decidió acabar con todo.
  • Ponte siempre a ti misma primero: Clara priorizó su matrimonio y a un esposo que la maltrataba. Cuando se divorciaron, decidió amarse a sí misma y convertirse en una prioridad en su vida.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

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